PRIMERA MONTAÑA
CAPÍTULO XII
LA IGLESIA GNÓSTICA
Aquellos que ya pasaron a la otra orilla,
saben bien lo que son las rigurosas ordalías de la Iniciación...
Separarnos del monstruo de las mil caras
(la humanidad), para auxiliarle en forma eficiente, no es un delito.
Treinta años de edad tenía cuando fui
sometido a terribles y espantosas pruebas... Lo que entonces vi, lo que me
sucedió bien vale la pena relatarlo.
Fue en la noche del misterio cuando sentí
cerca de mi el aullido del huracán; entonces comprendí...
Cuán solo me encontraba aquella noche, y
sin embargo.. doquiera me situase, aquí, allá o acullá, bien pronto me veía
rodeado por las multitudes; no se como venían las gentes hasta mi y luego...
Nuevamente sólo aullaba el huracán,
entonces comprendí lo que el viento se llevó. Hoy parlo porque...
"¿Qué rumor
lejos suena
que el silencio
en la serena
negra noche interrumpió?
¿Es del caballo la veloz carrera,
tendido en el escape volador,
o el áspero rugir de hambrienta fiera,
o el silbido tal vez del Aquilón,
o el eco ronco de lejano trueno
que en las hondas cavernas retumbo,
o el mar que amaga con su hinchado seno,
nuevo Luzbel, al trono de su Dios?"
Porque todos aquellos espectros de la noche del misterio fueron visto
también por aquel poeta que cantó así:
"Densa niebla
cubre el cielo
y de espíritus
se puebla
vagarosos,
que aquí el viento
y allí cruzan
vaporosos,
y sin cuento,
y aquí toman,
y allí giran,
ya se juntan,
se retiran,
Ya se ocultan,
ya aparecen,
vagan, vuelan".
"Vago enjambre de vanos fantasmas
de formas diversas, de vario color,
en cabras y sierpes montados y en cuervos,
y en palos de escobas, con sordo rumor..."
"Pasan, huyen,
vuelven, crecen,
disminuyen,
se evaporan,
se coloran,
y entre sombras
y reflejos
cerca y lejos
ya se pierden;
ya me evitan
con temor;
ya se agitan
con furor
en aérea danza fantástica
a mi alrededor".
Con todos cuantos baladros, aullidos, silbos, relinchos, chirridos,
mugidos, graznidos, maullidos, ladridos, bufares, roncares y crocotares, sigue
oyendo el vidente poeta, hablándonos con palabras que son pinceladas lívidas y
fosfóricas del Greco, en apariciones extraordinarias como las de los Caprichos
de Goya.
Por todas partes escudos, con leones raspantes, Conchas de Compostela,
moros degollados, flores de lis y truchas, doquiera palacios y casonas en
ruinas, pobreza y más pobreza.
Muchas veces hube de enfrentarme valerosamente a las Potestades negras
que dijera el Apóstol Pablo de Tarso en el capítulo II de la Epístola a los de
Efeso.
Incuestionablemente el adversario más peligroso de aquella noche tenía
el título fatal de "ANAGARIKA". Quiero referirme en forma enfática al
Demonio Cherenzi.
Aquella repugnante criatura tenebrosa había enseñado en el mundo
"Tantrismo Negro". (Magia Sexual con eyaculación seminal).
El resultado aparecía a simple vista: cola diabólica desarrollada y
horripilantes cuernos.
Aquel Tántrico de la mano izquierda llegóse ante mi presencia
acompañado por otros dos demonios.
Parecía sentirse muy satisfecho con el "abominable órgano
KUNDARTIGUADOR", ‑la Satánica cola brujesca y terrible ‑, el fuego sexual
proyectado desde el coxis hacia los infiernos atómicos del hombre, secuencia y
corolario del tantrismo negro.
"A quema ropa" como dicen por ahí, le espeté la siguiente
pregunta: ¿Tú me conoces?
Respuesta: "¡Sí! Te vi una noche en la ciudad de Bacatá cuando yo
dictaba una conferencia".
Lo que luego sucedió no fue ciertamente muy agradable: Aquel
"ANAGARIKA" me había reconocido y enfurecido arrojaba fuego por los
ojos y la cola... en forma violenta quiso herirme; yo me defendí con las
mejores conjuraciones de la alta magia y al fin huyó con sus acompañantes...
Solitario continué por mi camino en la Noche del Misterio; aullaba el
huracán...
En las hondas profundidades de mi conciencia tenía la extraña
sensación de estarme despidiendo de todo y de todos...
Jadeante, cansado, después de haber peleado muchas veces contra la
tiranía del Príncipe de las Potestades del Aire, que es el Espíritu que ahora
reina sobre los hijos de la infidelidad, me metí dentro de la "Iglesia
Gnóstica".
Templo de mármol luminoso, que más bien pareciera de cristal por sus
raras trasparencias.
La terraza de aquella Iglesia Trascendida dominaba invicta como una
acrópolis gloriosa, el ámbito solemne de un sacro pinar...
Desde aquella, el constelado firmemente resplandeciente podía ser
contemplado como antaño en los templos atlantes, aquellos hoy sepultados
templos añorados por la extraordinaria poesía de Maeterlink, desde los que
ASURA‑MAYA, el astrónomo discípulo de NARADA, hiciese las observaciones previas
para descubrir sus ciclos cronológicos de millares de años, enseñándoselas
luego a sus amados discípulos a la luz de la Luna pálida, cual hoy la practican
sus devotos sucesores.
Lentamente avancé, caminando muy despacio y en actitud reverente
dentro del lugar santo.
Empero, algo me sorprende: veo a cierto personaje que atravesándose en
mi camino me cierra el paso. ¿Otra batalla? Me preparo para la defensa pero el
personaje sonríe dulcemente y exclama con voz de paraíso:
"¡A mí tú no me asustas, te conozco muy bien!...
¡Ah!.. le reconozco al fin... es mi Gurú Adolfo ‑a quien siempre le he
llamado con el diminutivo "ADOLFITO"‑. ¡Válgame Dios y Santa María!
Pero... ¿Qué es lo que yo estaba haciendo?
¡Perdóname Maestro! No te había reconocido...
Mi Gurú me conduce de la mano hasta el interior de la Iglesia
Gnóstica...
EL MAHATMA toma asiento y después me invita a sentarme a su lado;
imposible declinar tan espléndida invitación.
El diálogo que devino luego entre Maestro y Discípulo, fue ciertamente
extraordinario.
"Aquí en la Iglesia Gnóstica ‑dijo solemnemente el Hierofante ‑
sólo podéis estar casado con una sola mujer, con dos no".
"Tú, en un pasado le disteis vanas esperanzas a cierta dama XX,
quien por esa causa y a pesar del tiempo y la distancia, todavía continúa
esperándote".
"Obviamente, en forma inconsciente le estáis haciendo un gran mal,
pues ella, aguardándote, vive en una ciudad dentro de la más completa
miseria".
"Esa Dama, bien podría regresar al seno de su familia en el
campo; así es claro que sus problemas económicos quedarían resueltos".
Atónito, perplejo, al escuchar tales palabras, abracé a mi Gurú
agradeciéndole infinitamente sus consejos.
Maestro ‑le dije ‑ ¿Qué me podría usted decir ahora sobre mi esposa
LITELANTES?
"Ella sí te sirve para la Magia Sexual ‑SAHA MAITHUNA‑, con esta
DAMA ADEPTO podéis trabajar en la "NOVENA ESFERA". (El Sexo).
¡Oh, Gurú!, yo lo que anhelo con ansias infinitas es el despertar del
KUNDALINI y la unión con el íntimo. Cuésteme lo que me cueste...
"Pero ¿Qué habéis dicho, oh discípulo? ¿Cueste lo que
cueste?".
Si Maestro, eso he dicho...
"Esta noche, aquí se le ha pagado a uno y luego se le ha confiado
la tarea de ayudarte en el despertar del KUNDALINI".
"Habéis pasado la prueba DIRENE" ‑exclamó el Hierofante ‑ y
luego poniendo en mi cabeza un turbante de inmaculada blancura con un botón de
oro en la frente, dijo: "Vamos al altar"...
Levantándome presto, avancé con mi Santo Gurú hasta el Ara Santa...
Todavía recuerdo aquel instante solemne en que arrodillado ante el ara
sacra, hube de prestar solemne juramento...
"¡Cuéstele lo que le cueste!" Exclamó mi Maestro con gran
voz, y esta frase vibrando intensamente se repitió luego de esfera en esfera...
Cubrí entonces mi PLEXO SOLAR con la palma de la mano izquierda y
extendí la diestra sobre el "SANTO GRIAL" diciendo: ¡Lo Juro!.
¡Terrible Juramento!...
Leyendas genuinas de Castilla, como aquella de Alfonso VII arrancando
de manos de los moros de Almería la famosa escudilla o Grial ‑mejor dijéramos
copa ‑, tallada en enorme esmeralda, y que se decía fue usada por el gran KABIR
Jesús en su última cena, es terriblemente Divina...
¿Jurar ante el Vaso Santo?...
Dicen antiguas leyendas que José de Arimatea recogió en esa copa al
pie de la cruz en el Monte de las Calaveras, la sangre bendita que manara de
las heridas del adorable...
Semejante Vaso, antes fue regalado por la Reina de Saba a Solimán o
Salomón ‑El Rey Solar‑ y fue patrimonio, según otros, de los Tuatha de Danand,
raza "JINA" del Gaedhil (La Galicia Británica).
No se sabe como vino a para esta reliquia Venerada a la ermita de San
Juan de la Peña en el Pirineo y desde allí continuó su peregrinación, ora a la
Salvatierra Galaica, ora nova, por haberle recibido antaño los Genoveses en
premio del auxilio que a Alfonso VII prestasen en el sitio de Almería.
EPÍLOGO
Muy de mañana escribí a la noble dama sufriente que en al ciudad
remota me aguardaba...
Le aconsejé con infinita dulzura que regresase a la tierra de sus
mayores y se olvidase de mi insignificante persona que nada vale...
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