CAPÍTULO XXVI
EL CIELO DE VENUS
Deviene ahora extraordinaria la tercera hazaña de Hércules, el Héroe
solar: Quiero referirme enfáticamente a la captura de dos animales, suave el
uno como veloz, turbulento y amenazador el otro. La Cierva Cerenita y el Jabalí
de Erimanto.
Podemos y hasta debemos identificar estos famosos cuadrúpedos, con las
dos resplandecientes constelaciones australes más próximas a las estrellas de
Géminis, que se hallan cerca de los dos Centauros, con los que Hércules
sostiene una lid sangrienta.
En la cierva de pies de bronce y cuernos de oro, sagrada a Diana y
disputada por Apolo, el Dios del Fuego, podemos ver una clara alusión al alma
Humana (el esposo de la WALKIRIA), el MANAS SUPERIOR de la TEOSOFÍA.
Y en el terrible Jabalí, perverso cual ninguno, está el símbolo
viviente de todas las bajas pasiones animales.
No está demás aseverar en estos instantes que yo anhelaba muy
sinceramente y con todas las fuerzas de mi Alma, entrar al cielo de Venus, el
Mundo Causal, la morada de los PRINCIPIADOS.
Empero, es claro que necesitaba primero hacer méritos, reducir a
polvareda cósmica al espantoso Jabalí...
Bajar es necesario antes de subir; a toda exaltación le precede
siempre una terrible humillación.
Descender a los Infiernos Venustos fue indispensable, urgente,
inaplazable, antes del ascenso.
Información previa necesitaba y ésta, en sí misma, resultaba
ciertamente apremiante, perentoria...
Indicaciones precisas, extraordinarias, vinieron a mí durante la
meditación; es ostensible que el Iniciado siempre es asistido...
Sobre una gran tabla, muy semejante al atractivo tablón de un juego de
ajedrez, en vez de las consabidas piezas del citado juego, vi muchas figuras
animalescas de asqueante aspecto...
Incuestionablemente, con la ayuda de mi Divina Madre KUNDALINI, yo
había eliminado defectos de tipo Psicológico, ya en el Mundo Astral, ya en el
Mundo Mental, empero, los gérmenes causales de aquellos, continuaban existiendo
dentro de mí mismo, aquí y ahora...
Dentro del terreno de la más pura Psicología experimental, podemos
asentar el siguiente enunciado:
La eliminación radical de cualquier defecto Psicológico, fracasa
absolutamente cuando no se disuelve su causa secreta.
Extirpar de mi Psiquis tales causas intrínsecas, fue ciertamente mi
tarea en los Infiernos Venustos...
Es ostensible que entonces hube de pasar victorioso por espantosas
tentaciones carnales, como aquellas que sufriera el Patriarca Gnóstico San
Agustín, al pie de la Cruz...
"El Gnóstico misterio está presente
en el quieto volar de la
paloma,
y el pecado del mundo en la
serpiente
que muerde el pie del Ángel que
la doma".
"Sobre la eterna noche del pasado
se abre la eterna noche del
mañana.
¡Cada hora, una larva del
pecado!
Y el símbolo la sierpe y la
manzana".
Inmensa es la multitud de los delitos, cuyos gérmenes causales debía
eliminar, y aunque tuviese cien bocas, cien lenguas y voz de hierro, no podría
enumerarlos todos...
En el Tártarus, donde se castiga a los malvados, encontré también a
dos viejos amigos de la juventud; uno, aún vive, el otro ya es muerto...
No está demás recordar a esos Titanes de los antiguos tiempos, que
quisieron escalar el cielo; sufren ahora en los abismos, encadenados por la ira
de Júpiter.
Allí también moran los insolentes lapitas y el atrevido Ixión, que
atentó contra Juno, y Piritoo, que quiso raptar a Proserpina...
En el mundo subterráneo vive también el orgulloso Salmoneo, Rey de
Elida, que reclamó para sí los honores Divinos, siendo él un simple mortal, un
vil gusano del lodo de la tierra...
Momentos antes de abandonar definitivamente la morada de Plutón, vi
algo espantoso, terrible, como si un descomunal monstruo gigantesco quisiese
devorarse a la humanidad entera. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Posteriormente me sentí transformado entre esos infiernos atómicos; el
Cristo Cósmico entró en mí yo me perdí en él...
Entonces, multitud de Madres me trajeron sus niños y yo, lleno de
éxtasis exclamé: "Dejad que vengan los niños a mí, porque de ellos es el
Reino de los Cielos".
¡Cuán feliz me sentí con el Cuerpo Causal transformado! Después de
bendecir a todos esos tiernos infantes, abandoné el Reino Mineral Sumergido y
penetré victorioso en el Cielo de Venus (El Mundo Causal).
Fue así como reingresé al estado de los Principiados, que otrora había
perdido, cuando en la meseta central del Asia cometiera el mismo error del
Conde ZANONI...
Caer rendido a los pies paradisíacos de la exquisita beldad femenina,
beber el licor de Mandrágoras, comer de las manzanas de oro del "Jardín de
las Hespérides", fue ciertamente el mencionado error. Empero, trabajando
posteriormente con la electricidad sexual trascendente, hube de retornar al
camino que otrora había abandonado...
Ese Mundo Causal maravilloso o Mundo de la Voluntad Consciente, tantas
veces citado por el Señor Leadbeter, Annie Besant, Arturo Power, Rudolf
Steiner, H.P.B., etc., ostensiblemente es terror de amor y ley.
Indubitablemente el Cielo de Venus no es del tiempo y está más allá de la
mente.
Resulta patente que la sustancia AKASHIKA, como elemento natural y
vibración o TATTWA, constituye en sí misma el fondo viviente y filosofal del
Mundo de causalidad Cósmica...
El azul eléctrico profundo resplandece maravilloso en esa región y
centellea por aquí, por allá y acullá, saturándonos con una exquisita
voluptuosidad espiritual indescriptible...
Es el Mundo de las Causas Naturales como un océano sin límites ni
orillas; el incesante oleaje de acción y consecuencia, fluye y refluye allí de
instante en instante...
Es evidente que no existe causa sin efecto ni efecto sin causa; a toda
acción le sigue una reacción; de cualquier acto siempre se desprende una
consecuencia... O mejor dijéramos, serie de consecuencias...
Por aquella época de mi actual existencia, recibí mucha información
objetiva demostrada y demostrable.
EJEMPLO: Ante el orador de cierto auditorio me presento en plena
asamblea; no se guardar compostura, meto las narices donde no debo, refuto
conceptos...
Resultado: el disertador ‑un hombre del Mundo Causal‑ se retira
indignado...
Posteriormente, el conferencista aquel comenta con otros mi actitud y
esto se convierte de hecho en toda una serie encadenada de consecuencias...
En el Mundo Causal vi también, con asombro místico, el porvenir que le
aguarda al planeta Tierra y a las
humanas criaturas que en este mundo físico moran...
Vestido con el "Cuerpo Causal" me vi de pronto metido dentro
de un gran patio ferroviario...
Ciertamente el Movimiento Gnóstico es un tren en marcha; unos
pasajeros suben en una estación y se bajan en otra; raros son aquellos que
llegan hasta la estación final...
Posteriormente hube de sumergirme entre el infinito espacio
estrellado; necesitaba investigar algo en el Anfiteatro de la Ciencia
Cósmica...
Sorprendido, admirado, ‑puesto que todavía no he perdido la capacidad
de asombro‑, puede percibir con el "Ojo de Dangma" u "Ojo de
SHIVA", algo insólito e inusitado...
Ante mi vista espiritual apareció la Tierra sitiada a muerte por doce
gigantes descomunales, negros, siniestros, amenazantes... (Las doce
constelaciones zodiacales, agenciando la cristalización definitiva del KARMA
Mundial).
Gente de otros mundos no ignoran la Gran Catástrofe que sobrevendrá y
se acercarán con sus naves para
registrar o fotografiar el cataclismo.
He ahí el Apocalipsis de San Juan, en plena marcha. Colisión de
Mundos. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!...
Resulta oportuno citar en esta parte algunos versículos
extraordinarios del KORAN.
"Entre los signos que deben preceder a la llegada de la hora
postrera, se halla el que la Luna se partirá en dos. Pero a pesar de ello los
incrédulos no darán créditos a sus ojos".
(Es obvio que en modo alguno puede tratarse de una división geológica
o física de nuestro vecino satélite. Interprétese esto en forma política y
militar. Las grandes potencias se disputarán la Luna).
"Cuando se toque la trompeta por primera vez...
Cuando la Tierra y las montañas
sean llevadas
por los aires y machacadas de
un solo golpe...
Cuando el cielo se desgarre y
caiga en pedazos...
Ese día será el día
inevitable".
(¡Colisión! Es el término preciso. El planeta Tierra chocará con otro
mundo que se viene acercando peligrosamente).
"¡El golpe que es! Será el
Día del Juicio Final.
Quienes tengan obras que pesen
en la balanza,
tendrán una vida agradable.
Quienes ligeras,
tendrán por morada la fosa
ardiente".
(Los Mundos Infiernos).
"Cuando la Tierra tiemble con ese temblor que le está reservado...
Cuando haya vomitado los
muertos que reposan
en sus entrañas...
el hombre se preparará para ser
juzgado".
"El Sol será desgarrado, las estrellas caerán,
las montañas serán puestas en
movimiento y terminarán
estrellándose contra el suelo.
El cielo estallará en mil
pedazos y los mares y ríos
confundirán sus aguas.
Las tumbas se entreabrirán y
resucitarán los muertos.
Los que hayan practicado el
bien tendrán la felicidad
sin límites; pero los réprobos
serán también
castigados sin mesura".
Incuestionablemente antes de la inevitable colisión, el excesivo
acercamiento de aquella mole planetaria originará espantosas tempestades
electro‑magnéticas.
Es ostensible que la presencia de aquel mundo sideral, ejerza
atracción sobre el fuego líquido del interior de nuestro globo terráqueo;
entonces el ígneo elemento buscará salida dando origen a innúmeros volcanes.
Por aquellos días, la Tierra se estremecerá con pavorosos terremotos y
horripilantes maremotos...
Pueblos y ciudades caerán fatalmente como míseros castillos de naipes,
hechos ruinas.
Olas monstruosas nunca jamás vistas azotarán con furia a las arenosas
playas y un sonido muy extraño surgirá de entre el fondo de los mares...
Indubitablemente la radiación extraordinaria de aquel planeta, matará
a millones de criaturas y todo se consumirá en apocalíptico holocausto.
Pedro o PATAR, el Gran Hierofante, dijo:
"Más el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;
en el cual los cielos pasarán con grande estruendo,
y los elementos ardiendo serán deshechos,
y la tierra y las obras que en ella están
serán quemadas".